en las fauces de los dolores
en las costillas de los fantasmas
en las alucinaciones de la pena.

vivimos muriéndonos de ser pobre gente
arrastrando los desechos de la brutalidad del mundo,
las prisiones, los balazos, las sequías,
los venenos.

malmorimos quedándonos vivos
acongojados de que la lucha sea camino clausurado.

prendimos fuego las huellas de los que venían adelante
y ahora, atontados,
distraemos la furia con depresión y la depresión con narcóticos

pero no hay caso,
no hay dónde fugar.
la vida es una cicatriz que no blanquea nunca,

la roja raya de nuestra culpa.

 

[adriana RAÍCEs]

Anuncios